10/30/2015

Panoptismo

Panoptismo[1]
Por Rogelio Vega

Focault comienza el capítulo hablando sobre las medidas que eran adoptadas cuando se declaraba la peste en una ciudad. Le llaman la atención los estrictos controles con lo que la autoridad sometía a la población y piensa que se trata de un control perfecto pero difícilmente replicable en situaciones ordinarias. Con el brote de peste, la ciudad se convierte en “un espacio cerrado, recortado, vigilado en todos los puntos, en el que los individuos están insertos en un lugar fijo, en el que los menores movimientos se hallan controlados, en el que todos los acontecimientos están registrados, en el que un trabajo de escritura ininterrumpido une el centro y la periferia, en el que el poder se ejerce por entero de acuerdo a una figura jerárquica continua , en el que cada individuo está constantemente  localizado, examinado y distribuido entre los vivos , los enfermos y los muertos, todo esto constituye un modelo disciplinario”.

El autor francés afirma que el sistema arquitectónico penitenciario panóptico desarrollado por el inglés Jeremy Benthan permite ejercer un control similar al que es ejercido en tiempos de peste. El principio panóptico es conocido: “en la periferia, una construcción en forma de anillo; en el centro, una torre con anchas ventanas que se abren en la cara interior del anillo. La construcción periférica  está dividida en celdas, cada una de ellas de las cuales atraviesa todo el ancho de la construcción. Tienen dos ventanas, una hacia el interior, correspondiente a las ventas de la torre, y otra hacia el exterior, que permite  que la luz atraviese la celda de lado a lado. Basta entonces situar un vigilante en la torre central y encerrar en cada celda a un loco, un enfermo, un condenado, un obrero o un escolar.  Por el efecto de contraluz, se pueden percibir desde la torre, recortándose perfectamente sobre la luz, las pequeñas siluetas cautivas en las celdas de la periferia. Tantos pequeños teatros como celdas, en los que cada actor está solo, perfectamente individualizado y constantemente visible. El dispositivo panóptico  dispone de unidades espaciales que permiten ver sin cesar y reconocer inmediatamente”.

La disposición de las ventanas de la torre de vigilancia permite que el sistema funcione ya que desde fuera no pueden ser observados los movimientos del vigilante. La persona que se encuentra encerrada sabe que puede ser vista aunque no sabe exactamente en que momento.  Focault afirma que “Bentham ha sentado el principio de que el poder debía ser visible e inverificable”  (…) el que está sometido a un campo de visibilidad, y que sabe que lo está, reproduce por su cuenta las coacciones del poder; las pone en juego espontáneamente sobre sí mismo; inscribe en sí la relación de poder en la cual juega simultáneamente los dos papeles; se convierte en el principio de su propio  sometimiento”. Las personas terminan comportándose por si mismas de la forma que el vigilante espera sin necesidad, muchas veces, de que haya vigilante.

Debido a que las personas en las celdas están aisladas unas de otras y se saben vigiladas, es posible utilizar este mismo tipo de diseño como laboratorio de pruebas en el que se pueden asignar distintas terapias, métodos de trabajo, castigos, procesos de enseñanza, etc sin temor a que las actuaciones se vean viciadas por la imitación de los demás. El que mira desde la torre puede registrar los distintos resultados obtenidos bajo diferentes estímulos.  La estructura panóptica obtiene resultados tanto para presos como para enfermos (mentales), chicos en proceso de educación, obreros y también en la sociedad.

Focault habla de que la escuela, la iglesia y la policía son herramientas de poder que actúan de manera similar a la torre de vigilancia dentro del contexto social y que hacen que los ciudadanos, al saberse observados constantemente, se comporten de la misma forma que lo harían si estuvieran sometidos a estrictos controles (como los que se ejercían cuando aparecía la peste en una ciudad) sin necesidad de tanto montaje. Saber que existe un cuerpo de policía que vigila de manera constante o que el comportamiento familiar quedará descubierto en la escuela o la Iglesia, hace que los ciudadanos se porten bien.

El sistema panóptico aplicado a la sociedad garantiza economía (pocas personas pueden vigilar a muchas); eficacia (previene muchos comportamientos indeseables); funcionamiento continuo (la población se siente observada permanentemente) y mecanismos automáticos (la gente se comporta bien).

El sistema garantiza que no habrá abusos por parte de la autoridad pues, los que ejercen la vigilancia, al ser pocos y estar en un punto visible, pueden estar también sometidos a vigilancia por la autoridad superior. “De hecho, toda institución panóptica, así sea tan cuidadosamente  cerrada como una penitenciaría, podrá sin dificultad estar sometida a esas inspecciones, a la vez aleatorias e incesantes; y esto no sólo de parte de los inspectores designados sino de parte del público. (…) No hay peligro, por consiguiente, de que el aumento de poder debido a la máquina panóptica pueda degenerar en tiranía”.

“El panoptismo es el principio general de una nueva “anatomía política” cuyo objetivo y fin no son la relación de soberanía sino las relaciones de disciplina”. Se trata de lo que Focault llama la “disciplina-mecanismo: un dispositivo funcional que deber mejorar el ejercicio del poder volviéndolo más rápido, más ligero, más eficaz, un diseño de las coerciones sutiles para una sociedad futura”, un mecanismo de presencia omnipresente pero invisible.





[1] Tomado del capítulo 7 del libro Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión de Michael Focault. Siglo XXI Editores, Madrid 2009.

6/06/2015

Marketing Político, una consecuencia de la democracia mediática

Cada vez que el ciclo electoral de las democracias comienza un nuevo periodo somos testigos de un esfuerzo de comunicación que tiene como objetivo el que en el momento en el que el ciudadano acuda a las urnas para emitir su voto, éste sea favorable para algún candidato o partido determinado. Mítines y debates así como propuestas, discursos, promesas y descalificaciones de los candidatos o de los líderes partidistas comienzan a llenar los espacios públicos de las ciudades y los espacios informativos de los medios de comunicación.

Los partidos y políticos enfrentan, durante el proceso electoral, un fenómeno semejante al de las empresas comerciales ya que así como los clientes, en medio de una variada oferta de posibilidades y marcas,  toman la decisión de adquirir un producto o contratar un servicio así los electores harán, el día de las votaciones, una elección para elegir a quien los gobernará. Enric Casi, quien fuera director General de Mango afirma que “quién actúe de forma correcta y sepa gestionar adecuadamente su reputación, tendrá un factor de diferenciación y de posicionamiento muy importantes respecto a otras marcas y organizaciones”.

En las empresas, la gestión de la reputación en buena medida se lleva a cabo mediante campañas publicitarias o de marketing que buscan persuadir a los clientes de que determinada compañía o producto tiene mayores atributos que los que ofrece la competencia. Los que se dedican al marketing saben que un mal producto, aunque tenga una excelente campaña publicitaria, difícilmente podrá sostenerse en el largo plazo pues el consumidor puede “caer” la primera vez pero luego de una mala experiencia, difícilmente volverá a consumir el producto e incluso hará mala propaganda de él.

En las campañas políticas los productos ofertados son los partidos, los candidatos y los proyectos de gobierno. Hay electores que emitirán su voto por un partido político sin importar quienes sean los candidatos; otros electores elegirán en función de la persona del candidato y, finalmente habrá quienes busquen solucionar un determinado problema y votarán por el candidato o partido que se los ofrezca. 

Para influir en la decisión de un votante y conseguir su voto en favor de determinado candidato, los partidos políticos han de conocer las necesidades de los ciudadanos y qué es lo que les mueve a votar.  Entre la lista de estas razones de elección encontramos simpatías, antipatías, esperanzas, temor, afinidad, lealtad a un partido (voto duro) e incluso  imitación de lo que, se piensa, hará la mayoría como cuando Vicente Fox, durante su campaña presidencial, comenzó a decir “ya ganamos”. El mensaje de algunos otros slogans políticos nos permite ejemplificar lo anterior:

López Obrador: un peligro para México”, campaña presidencial 2006;
Felipe Calderón: Presidente del Empleo”, campaña presidencial 2006;
“El cambio verdadero está en tus manos”, AMLO, campaña presidencial 2012;
Me la voy a Jugar por la seguridad de tu familia” Cuauhtémoc Blanco, Campaña por la presidencia municipal de Cuernavaca 2015.

Detrás de cada una de estas frases, se encuentran equipos de marketing político que investigan las necesidades y el sentir de la población y ofrecen un “candidato a la medida” que satisface esas necesidades. No se trata de un fenómeno nuevo, ya en 1927, E. Bernays en su libro “Propaganda” decía que “el primer cometido del asesor en relaciones públicas consiste en analizar los problemas de su cliente y cerciorarse de que su producto goza de la aceptación del público o existe al menos la posibilidad de lograrla. Es inútil tratar de vender una idea o preparar el terreno para un producto falto de la necesaria solidez”, de ahí la importancia, que en toda campaña política tienen, las encuestas de opinión o intención de voto en las que se mide la aceptación que en ese momento tiene la imagen del candidato y su partido. El trabajo de las personas  que realizan las campañas se parece, en buena medida, al trabajo del técnico que se encuentra frente a una consola de audio y va calibrando el volumen, los agudos, los graves…, buscando llegar al balance perfecto para hacerlo agradable al oído. Las campañas políticas se reinventan día a día en función de la percepción –favorable o desfavorable– que manifiesta el ciudadano y que queda plasmada en las encuestas antes mencionadas.

Además de un producto adecuado, la teoría del Marketing Mix de las cuatro P´s (Precio, Producto, Plaza y Promoción) de Jerome McCarthy, ampliamente estudiada y difundida por Phillip Kottler, habla de que es necesario un canal de Promoción adecuado que llegue al mercado meta o público objetivo. Aunque ciertamente existe una segmentación de los electores según zonas geográficas, canales de acceso, etc,; por la amplia penetración social con la que cuentan la Radio y la Televisión ofrecen la posibilidad de llegar a públicos masivos de todos los estratos sociales de un país  y eso motiva que los partidos políticos prefieran estos canales de comunicación, por encima de otros.

Con la llegada de Internet, no podemos dejar de lado, la amplia cobertura que pueden llegar a tener, en una campaña política, los medios electrónicos los cuales han probado ser capaces de colocar a un candidato en la Casa Blanca tal como sucedió con  Barack Obama en 2008 en una campaña manejada principalmente desde Redes Sociales.

Hoy en día la mayoría de los votantes no tienen acceso directo a los candidatos y terminan “conociendo” la imagen que transmiten los medios de comunicación que ha sido construida por publicistas y mercadólogos políticos. El tiempo reducido de las campañas, la pluralidad de candidatos y partidos así como la inmediatez con la que pueden reaccionar los ciudadanos y las limitaciones mismas de los canales mediáticos, obligan a que todas las imágenes y mensajes de las campañas políticas sean cuidadosamente seleccionados,  estudiados y trabajados para generar empatía con los ciudadanos.  

 Sigue siendo actual lo que decía Bernays en el libro anteriormente citado “hoy en día, los sucesores de los soberanos, los líderes que alcanzan el poder en virtud de su posición o habilidad, (…) tienen que lograr la aprobación de las masas, por lo que recurren a la propaganda, una herramienta que resulta cada vez más poderosa cuando se trata de lograr esa aprobación. Por lo tanto, la propaganda ha llegado para quedarse”.


rogeliovega@gmail.com

5/29/2015

¿Está destinada la TV a perpetuar el stablishment? ¿En qué escenarios, contexto y con qué incentivos la TV podría ser una herramienta para provocar cambios?



Habría que comenzar diciendo que la pregunta que se hace no es limitativa para la TV sino, en general, podría aplicarse a cualquier otro medio de comunicación. Sin embargo, al ser la televisión un medio de alta penetración social, parece que vale la pena tratarla de modo independiente.

Para responder a estas interrogantes parece necesario hacer otras tres preguntas que permitan establecer un marco referencial: ¿Cuál es el motivo por el que a los grupos de poder les interesa la TV?; ¿Por qué a un canal televisivo le puede interesar acercarse a los grupos de poder? y finalmente,  ¿Cuándo puede dejar de interesar a un canal de TV un grupo de poder de tal manera que busque cambiar el stablishment?

La respuesta a la primera pregunta sobre el motivo por el cual al stablishment le interesa mantener una relación favorable con la TV nos lleva a pensar en el nivel de audiencia que ésta tiene. Estudios de INEGI de 2013 recogen que el 94.9% de los hogares mexicanos tienen TV mientras que sólo el 30.7% cuentan con conexión a Internet. La radio, que se encuentra en segundo lugar de penetración, en 2014 llegaba al  73.3% de los hogares mexicanos.

Tener acceso a la prácticamente totalidad de los hogares de nuestro país coloca a las televisoras en la posibilidad de generar opinión pública –favorable o desfavorable– respecto a la situación del país y de los grupos de poder o influencia. No podemos olvidar que eso que suele llamarse “opinión pública” muchas veces sólo es la opinión de pocas personas que teniendo el canal de transmisión y la posibilidad de repetir la misma idea una y otra vez llega a convertirse en vox populi. Por mimetismo la gente termina hablando de lo que lee en la prensa, de lo que ve en televisión y oye por la radio. Noelle Newman define en algún momento a la opinión pública como aquellas “opiniones sobre temas controvertidos que pueden expresarse en público sin aislarse”. Para la autora de La Espiral del Silencio, los seres humanos ordinariamente no estamos dispuestos a pagar el precio de pensar diferente y, como consecuencia, aislarnos del resto de nuestros congéneres. Nuestras opiniones muchas veces se adaptan a la opinión de la mayoría o a lo políticamente correcto. González Quirós en Repensar la Cultura expresa esta idea de una forma similar cuando dice que “hay una tendencia bastante natural a pensar que lo que es verdad es aquello en lo que coinciden muchos, todos idealmente, porque, esencialmente, la verdad es un lugar de encuentro”. ¿Quién define lo políticamente correcto, lo que la gente “debe” pensar y en lo cual ha de coincidir? Sin duda quien tiene capacidad de repetir mensajes una y otra vez de manera convincente y cuenta con acceso a un gran número de personas: quien maneja “la lógica del raiting” como diría Jenaro Villamil.

Responder a la segunda pregunta nos lleva a analizar el modelo de negocio que prevalece detrás de un canal de televisión cuyos fines son prevalentemente económicos y dejan utilidades a sus accionistas.  Los grupos de poder, por su parte, pueden otorgar beneficios de diversa índole a los grupos televisivos los cuales les permiten obtener ventajas y mejores resultados económicos. No podemos dejar de considerar que entre los grandes millonarios del mundo y del país encontramos nombres y apellidos vinculados al mundo de la comunicación y de la televisión tales como Robert Murdoch, dueño de Fox o, en nuestro país, las familias Azcárraga y Salinas propietarias de Televisa y TV Azteca respectivamente.

A los grupos de poder de un país les interesa que la opinión pública les sea favorable y están dispuestos a pagar a las televisoras por spots de sus campañas políticas, de los resultados obtenidos durante un periodo de tiempo o la difusión de mensajes que les resultan oportunos para conseguirlo. Si la televisora accede a privilegios de parte de los grupos dominantes y recibe grandes sumas económicas difícilmente estará dispuesta a pronunciarse negativamente de ellos perdiendo así todos esos beneficios, por eso será difícil que tome la iniciativa de promover un  cambio.

La tercera pregunta resulta oportuna  ya que podrían presentarse circunstancias que orillaran a una televisora a comenzar a inclinar la balanza hacia un cambio en el stablishment cuando:
·         La televisora pudiera sentirse amenazada en sus intereses. La experiencia nos dice que no hay animal más peligroso que aquel que se siente acorralado.

·         Exista una mayor conveniencia económica ya sea porque la conformación de un nuevo stablishment pudiera redituar mejores condiciones para la televisora o bien por compromisos adquiridos con algunos grupos con los que se tienen lealtades pactadas que aportan buenos dividendos. Un ejemplo de este segundo caso es presentado en la película “La Dictadura Perfecta” dirigida por Luis Estrada en la que se pretende mostrar la forma como la TV puede aliarse al stablishment y perpetuarlo o cambiarlo de manos.

·         Los directivos de la televisora aspiraran a establecerse como actores de gobierno o pretendieran impulsar a alguien;

·         Existen principios ideológicos contrarios al stablishment. Aunque en principio cabría esta posibilidad no parece muy frecuente que sean los ideales los que mueven a los grandes empresarios de la industria televisiva.

El establishment hace referencia a grupos de poder existentes en cada época. Las televisoras brindan apoyo a estos grupos generando opinión pública y reciben a cambio privilegios y beneficios económicos. Mientras esos privilegios son rentables para las empresas, difícilmente promoverán un cambio. La experiencia histórica nos indica que esos grupos de poder están en constante evolución y transformación: cambian de tiempo en tiempo adecuándose a los intereses sociales, culturales y, sobre todo, políticos del momento con la ayuda de los grupos de poder mediático los cuales, en ciertas circunstancias, inclinan la opinión pública para exigir un cambio.

4/01/2015

Krautreporter un nuevo periodismo



Frente a un entorno  en el que los cambios sociales, culturales y económicos influyen hacer periodismo en el S. XXI implica nuevos desafíos. Tres factores pueden resultarnos de utilidad en el análisis:

En primer lugar la proliferación de dispositivos electrónicos, cada vez con mayores posibilidades de conectividad y recursos, ha llegado a tal punto que ahora prácticamente la mitad de la población en México tiene a la mano una videograbadora, una cámara fotográfica, un procesador de textos y un canal abierto de comunicación para subir en tiempo real todo aquello con lo que se va topando a Internet en un mismo aparato. Ante esta situación, muchas personas se han planteado si se estará volviendo obsoleto el trabajo periodístico pues, en teoría, cuando detrás de cada ciudadano hay un potencial periodista, la existencia de esta profesión deja de ser necesaria.

En segundo lugar, el modelo de negocio de la industria de la información también ha ido configurándose de manera diferente a como había venido operando prácticamente desde sus orígenes. La inversión publicitaria, pilar importante de la sustentabilidad de los medios está migrando hacia otros lados poniendo en riesgo a la industria de la información. Con la llegada de la era digital y de Internet, pareciera que el gran público ya no está dispuesto a pagar por los contenidos como antes lo hacía. En la práctica, se puede estar bien informado del diario acontecer sin invertir casi recursos en ello. 

Finalmente, un tercer aspecto que observamos es que la calidad de la información que recibimos ha ido disminuyendo. Es frecuente enterarnos que publicaciones con mucho prestigio estén migrando hacia formatos digitales y adaptando sus contenidos a las nuevas plataformas mucho más visuales y reducidas que los espacios que antes tenían. La famosa sentencia de McLuhan se cumple ya que el nuevo medio digital está configurando al mensaje.

Las reacciones ante esta nueva configuración del periodismo han hecho que los profesionales de la información busquen nuevas alternativas para aprovechar los modernos escenarios de mayor conectividad, recursos económicos limitados y superficialidad de la información. En la primavera de 2014, surgió en Alemania el proyecto Krautreporter, un medio de comunicación digital sin publicidad financiado en su totalidad por lectores que se resisten a limitarse a las breves y, muchas veces, superficiales noticias que son habituales en los medios de comunicación contemporáneos.

El modelo de negocio que sostiene a Kratreporter se basa en ofrecer una alternativa profesional, llevada a cabo por periodistas profesionales que buscan ir al fondo de las noticias haciendo investigación periodística, cosa muy difícil de conseguir cuando lo que priva es la nota del día o la información gráfica. A diferencia de los medios tradicionales que se enfocan en la noticia del día o del momento, los periodistas de Krautreporter han decidido enfocarse al fondo más que a la cantidad y publicar unas cuantas noticias cada día.  Los temas de investigación han sido seleccionados por el equipo periodístico que arrancó el proyecto aunque no descartan que, con el tiempo, los temas de investigación puedan ser sugeridos también por los suscriptores consiguiendo así un medio en el cual los lectores escogen los temas de investigación y pagan a los periodistas por investigar los temas que son de su interés.

El financiamiento del proyecto se basa en lo que se conoce como crowdfunding, mecanismo que permite a los usuarios hacer aportaciones vía Internet. Los 25 periodistas que iniciaron el proyecto sabían que para que el proyecto fuera viable económicamente necesitaban contar con al menos 15 mil suscriptores dispuestos a pagar cinco euros mensuales. Esta meta fue superada al poco tiempo de arrancar pues ya en junio del año pasado contaban con 16 mil suscriptores.

Seguramente en los próximos meses seremos testigos de un cambio importante en la forma de ofrecer la información y recibirla aprovechando las ventajas y modalidades que ofrecen las nuevas tecnologías.

3/07/2015

Contenidos éticos de la profesión periodística




Se habla de una nueva modalidad de periodismo a la que se denomina periodismo ciudadano y que no es otra cosa que la capacidad que tiene cualquier persona de generar contenidos “noticiosos” y ponerlos a disposición de la comunidad gracias a las tecnologías de la información que ahora son accesibles a cualquiera que disponga de un teléfono celular con conexión a Internet.  Ante esta realidad muchos se han preguntado si la profesión periodística está perdiendo relevancia social o, algunos más audaces, han llegado a decir que estamos llegando al final de esa profesión frente al nacimiento de una nueva generación de periodistas ciudadanos.

Antes de aventurarnos a dar una respuesta al cuestionamiento anterior y partiendo de la premisa de que efectivamente el quehacer periodístico está teniendo un cambio con la irrupción de las nuevas tecnologías habría que considerar si el periodista profesional tiene alguna cualificación adicional que aportar en su tarea informativa frente al ciudadano común y corriente de cara a que la sociedad esté mejor informada y se respeten los principios de libertad de expresión y derecho a la información.

El artículo sexto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos recoge que toda persona tiene derecho al libre acceso a información plural y oportuna, así como a buscar recibir y difundir información e ideas de toda índole por cualquier medio de expresión. Este derecho constitucional lleva anejo el derecho a recibir no sólo información oportuna sino también veraz y confiable y es aquí dónde el informante desempeña un papel importante de mediación entre la realidad y la ciudadanía. Cualquier persona generadora de opinión pública, sea periodista o periodista ciudadano, debe ser consciente de su responsabilidad frente a la comunidad a la que se dirige pues la información que transmite genera opinión e influye en la vida social.

Más allá de lo que suceda con los periodistas ciudadanos, quisiera centrar el resto de este escrito a hablar sobre la manera como los periodistas profesionales buscan garantizar la mayor objetividad posible -dentro de la natural subjetividad de cada uno-, al público receptor. Pensar que el trabajo periodístico no tiene reglas o limitaciones es desconocer la naturaleza misma del oficio que suele estar autorregulado por códigos de ética elaborados por los colegios de periodistas o por los propios medios.

Entre las funciones que tienen los códigos éticos encontramos en primer lugar que los medios sean más conscientes de su responsabilidad ética; establecer de forma pública las normas y valores éticos que guían la actividad de los medios y de los periodistas así como contribuir a que se den las condiciones, laborales, profesionales y sociales, que hagan posible el cumplimiento normal de las exigencias éticas y deontológicas  propias de la comunicación por mencionar las más significativas.

Cuando los códigos éticos son conocidos por todos, la opinión pública puede hacer una valoración objetiva del cumplimiento de los mismos por parte de los periodistas y los medios. Esta evaluación la puede hacer de manera individual o por medio de los llamados defensores de audiencias u “ombudsman” previstos por algunas legislaciones.

Entre la gran diversidad de códigos y principios éticos que regulan la actividad periodística encontramos temáticas generales comunes a la mayoría de ellos:

·         Respeto a la dignidad humana.
·         Derecho a la libertad de expresión.
·         Derecho a recoger, recibir y transmitir noticias veraces y opiniones honestas.
·         Derecho de réplica.
·         Derecho a la intimidad
·         Derecho a la honra y buena reputación
·         Cuidado especial de los menores y personas vulnerables.

El derecho de réplica garantiza que a petición de las personas afectadas, se rectifique por los medios de comunicación, con el tratamiento informativo adecuado de manera automática y rápida, la información y las opiniones que sean falsas o erróneas. La legislación, por su lado debería prever sanciones adecuadas y, si fuera necesario, indemnizaciones por los daños causados.

El derecho a intimidad queda recogido en el Art. 12 Declaración Universal de los derechos humanos donde dice que nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Respecto al cuidado de los menores y teniendo en cuenta la especial influencia de los medios de comunicación -fundamentalmente la TV- se debe evitar la difusión de programas, mensajes  o imágenes relativas a la exaltación de la violencia, el sexo y el consumo y empleo de un lenguaje deliberadamente inadecuado. También debe evitarse consignar los nombres e imágenes de niños o adolescentes involucrados en actos criminales, ni siquiera por su nombre de pila, alias o apodo. En algunos países esto está estipulado explícitamente en la ley como es el caso de México en los artículos 76 a 78 de la Ley General de los derechos de niñas, niños y adolescentes.

El periodista profesional asume algunos compromisos frente a la sociedad a la que informa. En diversos códigos que regulan la actividad del periodista se recogen aspectos como los siguientes:

1. El periodista es responsable frente al público a quien debe considerar como ciudadano y no como cliente.
2. Su responsabilidad social comienza con su comportamiento personal.
3. Debe respetar  los valores universales y la diversidad de las culturas por lo cual ha de rechazar cualquier tipo de discriminación por razón de cultura, sexo o religión.
4. Debe rectificar cuando se equivoca.
5. Ha de mantener el rigor y precisión en el manejo de datos.
6. Debe tutelar el secreto de sus fuentes cuando estas así lo han solicitado.
7. Debe abstenerse de hacer juicios de valor sobre las personas o instituciones antes de que éstas sean juzgadas por la autoridad competente.
8. Debe oponerse a la violencia y al lenguaje del odio y del enfrentamiento.
9. Debe obtener la información por  medios legales y éticos.
10. Debe respetar el derecho de las personas a tener una vida privada.

Por su parte los propietarios de los medios de comunicación y empresas informativas  también tienen compromisos y códigos de actuación que deben cuidar según se estipula en algunos códigos éticos:

·         Asegurar los derechos de libertad de expresión de los periodistas y derecho a la información de la ciudadanía poniéndola por encima de los propios intereses, evitando presiones internas y la censura previa.
·         Debe existir transparencia en materia de propiedad y gestión de los medios de comunicación.
·         Como una manera de asegurar la calidad e independencia del trabajo periodístico deben garantizar un salario y unas condiciones, medios de trabajo e instrumentos adecuados.
·         Deben crearse organismos o mecanismos de autorregulación.

La transparencia en materia de propiedad posibilita el conocimiento claro de los ciudadanos sobre la identidad de los propietarios y del nivel de su participación económica en los medios de comunicación.

Los organismos de autorregulación podrán estar integrados por editores, periodistas, asociaciones de ciudadanos usuarios de la comunicación, académicos y  autoridades públicas. Labor de ellos será emitir resoluciones sobre el cumplimiento de los principios deontológicos que los medios deberán hacer públicas.

Los códigos éticos que regulan la actividad periodística en Europa han comenzado al término de la primera guerra mundial para luego reproducirse ampliamente. Entre los más significativos que pueden mencionarse se encuentran: El código deontológico del Sindicato Nacional de Periodistas o "carta de conducta profesional"  aparecido en Francia en 1918; En el documento "Standards of practice of the British Association of Trade and Technical Journal" aparecido en Inglaterra el mismo año se recogen algunos principios para periodistas; el código de honor del Sindicato de Periodistas en Francia publicado en 1935; el Código de ética periodística belga de 1951;  el "Código de ética profesional del periodista alemán" aprobado por  el Consejo Nacional de Prensa en 1958; la "Carta de los deberes de los periodistas" publicada el 8 de julio de 1993 en Italia y el Código Europeo de deontología del periodismo, aprobado por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa el 1 de julio de 1993.

¿Qué elementos comunes encontramos en los diversos códigos éticos europeos?

·               Respeto a la verdad
·               La objetividad
·               La exactitud
·               La precisión de la información
·               Rechazo a la manipulación de la información

Otros principios éticos incluidos y análizados  en algunos de los códigos deontológicos europeos y americanos son los siguientes:

·               Plagio
·               Distorsión maliciosa
·               Calumnia
·               Injuria
·               Acusaciones infundadas
·               Libelo
·               Aceptación de sobornos en cualquier forma por publicar o suprimir determinada información
·               Robo de informaciones por parte del periodista
·               Necesidad de conseguir la información por métodos lícitos

El uso de las plataformas tecnológicas también está incluido en las normas éticas recogidas por algunos códigos. Por poner un ejemplo, el Código de Ética periodística en Uruguay incluye algunas cláusulas en sus artículos:

45. Los periodistas harán uso de las redes social y las nuevas tecnologías en general con atención a las mismas recomendaciones de ética profesional enunciadas en el presente código respecto a los medios tradicionales.

49. Se recomienda no responder a insultos o provocaciones en foros virtuales o contestar de manera violenta o denigrante a mensajes que cuestionan el desempeño del periodista o al medio en el que trabaja, a fin de preservar su prestigio.

50. Los periodistas deben promover la permanente capacitación en nuevas tecnologías de la información, a fin de lograr una mejor interacción con las audiencias y al mismo tiempo una discusión sobre los dilemas éticos de su utilización.

En México puede resaltarse el Código de Ética de El Universal por las características peculiares con las que regula el secreto profesional ya que el uso de fuentes confidenciales queda reservado para casos extraordinarios. Antes de publicar una información de esta naturaleza, los periodistas de "El Universal" se empeñan, por todos los medios a su alcance, en obtenerla a través de una fuente identificable. Cuando una fuente deba permanecer sin identificar, el diario explicará las razones a los lectores. El editor responsable conocerá, por medio del periodista, la identidad de la fuente antes de la publicación, y tiene la obligación de mantenerla en reserva. El libro Códigos de ética periodística en México de Omar Raúl Martínez recoge una buena colección de los códigos mexicanos para aquellos que deseen profundizar más en este tema.

Como puede verse, y a manera de conclusión, el trabajo periodístico no consiste únicamente en transmitir información de cualquier modo, requiere una preparación específica, un criterio ético y asumir una responsabilidad personal frente a la sociedad a la que se informa. No dudo que todas estas cualidades las puedan adquirir los llamados periodistas ciudadanos pero, lo que me queda claro es que no cualquier ciudadano puede llegar a ser un verdadero periodista.