Frente
a un entorno en el que los cambios
sociales, culturales y económicos influyen hacer periodismo en el S. XXI
implica nuevos desafíos. Tres factores pueden resultarnos de utilidad en el
análisis:
En
primer lugar la proliferación de dispositivos electrónicos, cada vez con
mayores posibilidades de conectividad y recursos, ha llegado a tal punto que
ahora prácticamente la mitad de la población en México tiene a la mano una
videograbadora, una cámara fotográfica, un procesador de textos y un canal
abierto de comunicación para subir en tiempo real todo aquello con lo que se va
topando a Internet en un mismo aparato. Ante esta situación, muchas personas se
han planteado si se estará volviendo obsoleto el trabajo periodístico pues, en
teoría, cuando detrás de cada ciudadano hay un potencial periodista, la
existencia de esta profesión deja de ser necesaria.
En
segundo lugar, el modelo de negocio de la industria de la información también
ha ido configurándose de manera diferente a como había venido operando
prácticamente desde sus orígenes. La inversión publicitaria, pilar importante
de la sustentabilidad de los medios está migrando hacia otros lados poniendo en
riesgo a la industria de la información. Con la llegada de la era digital y de
Internet, pareciera que el gran público ya no está dispuesto a pagar por los
contenidos como antes lo hacía. En la práctica, se puede estar bien informado
del diario acontecer sin invertir casi recursos en ello.
Finalmente,
un tercer aspecto que observamos es que la calidad de la información que
recibimos ha ido disminuyendo. Es frecuente enterarnos que publicaciones con
mucho prestigio estén migrando hacia formatos digitales y adaptando sus
contenidos a las nuevas plataformas mucho más visuales y reducidas que los
espacios que antes tenían. La famosa sentencia de McLuhan se cumple ya que el
nuevo medio digital está configurando al mensaje.
Las
reacciones ante esta nueva configuración del periodismo han hecho que los
profesionales de la información busquen nuevas alternativas para aprovechar los
modernos escenarios de mayor conectividad, recursos económicos limitados y
superficialidad de la información. En la primavera de 2014, surgió en Alemania
el proyecto Krautreporter, un medio
de comunicación digital sin publicidad financiado en su totalidad por lectores
que se resisten a limitarse a las breves y, muchas veces, superficiales
noticias que son habituales en los medios de comunicación contemporáneos.
El
modelo de negocio que sostiene a Kratreporter
se basa en ofrecer una alternativa profesional, llevada a cabo por periodistas
profesionales que buscan ir al fondo de las noticias haciendo investigación
periodística, cosa muy difícil de conseguir cuando lo que priva es la nota del
día o la información gráfica. A diferencia de los medios tradicionales que se
enfocan en la noticia del día o del momento, los periodistas de Krautreporter han decidido enfocarse al
fondo más que a la cantidad y publicar unas cuantas noticias cada día. Los temas de investigación han sido
seleccionados por el equipo periodístico que arrancó el proyecto aunque no
descartan que, con el tiempo, los temas de investigación puedan ser sugeridos
también por los suscriptores consiguiendo así un medio en el cual los lectores
escogen los temas de investigación y pagan a los periodistas por investigar los
temas que son de su interés.
El
financiamiento del proyecto se basa en lo que se conoce como crowdfunding, mecanismo que permite a
los usuarios hacer aportaciones vía Internet. Los 25 periodistas que iniciaron
el proyecto sabían que para que el proyecto fuera viable económicamente
necesitaban contar con al menos 15 mil suscriptores dispuestos a pagar cinco
euros mensuales. Esta meta fue superada al poco tiempo de arrancar pues ya en
junio del año pasado contaban con 16 mil suscriptores.
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