10/30/2015

Panoptismo

Panoptismo[1]
Por Rogelio Vega

Focault comienza el capítulo hablando sobre las medidas que eran adoptadas cuando se declaraba la peste en una ciudad. Le llaman la atención los estrictos controles con lo que la autoridad sometía a la población y piensa que se trata de un control perfecto pero difícilmente replicable en situaciones ordinarias. Con el brote de peste, la ciudad se convierte en “un espacio cerrado, recortado, vigilado en todos los puntos, en el que los individuos están insertos en un lugar fijo, en el que los menores movimientos se hallan controlados, en el que todos los acontecimientos están registrados, en el que un trabajo de escritura ininterrumpido une el centro y la periferia, en el que el poder se ejerce por entero de acuerdo a una figura jerárquica continua , en el que cada individuo está constantemente  localizado, examinado y distribuido entre los vivos , los enfermos y los muertos, todo esto constituye un modelo disciplinario”.

El autor francés afirma que el sistema arquitectónico penitenciario panóptico desarrollado por el inglés Jeremy Benthan permite ejercer un control similar al que es ejercido en tiempos de peste. El principio panóptico es conocido: “en la periferia, una construcción en forma de anillo; en el centro, una torre con anchas ventanas que se abren en la cara interior del anillo. La construcción periférica  está dividida en celdas, cada una de ellas de las cuales atraviesa todo el ancho de la construcción. Tienen dos ventanas, una hacia el interior, correspondiente a las ventas de la torre, y otra hacia el exterior, que permite  que la luz atraviese la celda de lado a lado. Basta entonces situar un vigilante en la torre central y encerrar en cada celda a un loco, un enfermo, un condenado, un obrero o un escolar.  Por el efecto de contraluz, se pueden percibir desde la torre, recortándose perfectamente sobre la luz, las pequeñas siluetas cautivas en las celdas de la periferia. Tantos pequeños teatros como celdas, en los que cada actor está solo, perfectamente individualizado y constantemente visible. El dispositivo panóptico  dispone de unidades espaciales que permiten ver sin cesar y reconocer inmediatamente”.

La disposición de las ventanas de la torre de vigilancia permite que el sistema funcione ya que desde fuera no pueden ser observados los movimientos del vigilante. La persona que se encuentra encerrada sabe que puede ser vista aunque no sabe exactamente en que momento.  Focault afirma que “Bentham ha sentado el principio de que el poder debía ser visible e inverificable”  (…) el que está sometido a un campo de visibilidad, y que sabe que lo está, reproduce por su cuenta las coacciones del poder; las pone en juego espontáneamente sobre sí mismo; inscribe en sí la relación de poder en la cual juega simultáneamente los dos papeles; se convierte en el principio de su propio  sometimiento”. Las personas terminan comportándose por si mismas de la forma que el vigilante espera sin necesidad, muchas veces, de que haya vigilante.

Debido a que las personas en las celdas están aisladas unas de otras y se saben vigiladas, es posible utilizar este mismo tipo de diseño como laboratorio de pruebas en el que se pueden asignar distintas terapias, métodos de trabajo, castigos, procesos de enseñanza, etc sin temor a que las actuaciones se vean viciadas por la imitación de los demás. El que mira desde la torre puede registrar los distintos resultados obtenidos bajo diferentes estímulos.  La estructura panóptica obtiene resultados tanto para presos como para enfermos (mentales), chicos en proceso de educación, obreros y también en la sociedad.

Focault habla de que la escuela, la iglesia y la policía son herramientas de poder que actúan de manera similar a la torre de vigilancia dentro del contexto social y que hacen que los ciudadanos, al saberse observados constantemente, se comporten de la misma forma que lo harían si estuvieran sometidos a estrictos controles (como los que se ejercían cuando aparecía la peste en una ciudad) sin necesidad de tanto montaje. Saber que existe un cuerpo de policía que vigila de manera constante o que el comportamiento familiar quedará descubierto en la escuela o la Iglesia, hace que los ciudadanos se porten bien.

El sistema panóptico aplicado a la sociedad garantiza economía (pocas personas pueden vigilar a muchas); eficacia (previene muchos comportamientos indeseables); funcionamiento continuo (la población se siente observada permanentemente) y mecanismos automáticos (la gente se comporta bien).

El sistema garantiza que no habrá abusos por parte de la autoridad pues, los que ejercen la vigilancia, al ser pocos y estar en un punto visible, pueden estar también sometidos a vigilancia por la autoridad superior. “De hecho, toda institución panóptica, así sea tan cuidadosamente  cerrada como una penitenciaría, podrá sin dificultad estar sometida a esas inspecciones, a la vez aleatorias e incesantes; y esto no sólo de parte de los inspectores designados sino de parte del público. (…) No hay peligro, por consiguiente, de que el aumento de poder debido a la máquina panóptica pueda degenerar en tiranía”.

“El panoptismo es el principio general de una nueva “anatomía política” cuyo objetivo y fin no son la relación de soberanía sino las relaciones de disciplina”. Se trata de lo que Focault llama la “disciplina-mecanismo: un dispositivo funcional que deber mejorar el ejercicio del poder volviéndolo más rápido, más ligero, más eficaz, un diseño de las coerciones sutiles para una sociedad futura”, un mecanismo de presencia omnipresente pero invisible.





[1] Tomado del capítulo 7 del libro Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión de Michael Focault. Siglo XXI Editores, Madrid 2009.