6/06/2015

Marketing Político, una consecuencia de la democracia mediática

Cada vez que el ciclo electoral de las democracias comienza un nuevo periodo somos testigos de un esfuerzo de comunicación que tiene como objetivo el que en el momento en el que el ciudadano acuda a las urnas para emitir su voto, éste sea favorable para algún candidato o partido determinado. Mítines y debates así como propuestas, discursos, promesas y descalificaciones de los candidatos o de los líderes partidistas comienzan a llenar los espacios públicos de las ciudades y los espacios informativos de los medios de comunicación.

Los partidos y políticos enfrentan, durante el proceso electoral, un fenómeno semejante al de las empresas comerciales ya que así como los clientes, en medio de una variada oferta de posibilidades y marcas,  toman la decisión de adquirir un producto o contratar un servicio así los electores harán, el día de las votaciones, una elección para elegir a quien los gobernará. Enric Casi, quien fuera director General de Mango afirma que “quién actúe de forma correcta y sepa gestionar adecuadamente su reputación, tendrá un factor de diferenciación y de posicionamiento muy importantes respecto a otras marcas y organizaciones”.

En las empresas, la gestión de la reputación en buena medida se lleva a cabo mediante campañas publicitarias o de marketing que buscan persuadir a los clientes de que determinada compañía o producto tiene mayores atributos que los que ofrece la competencia. Los que se dedican al marketing saben que un mal producto, aunque tenga una excelente campaña publicitaria, difícilmente podrá sostenerse en el largo plazo pues el consumidor puede “caer” la primera vez pero luego de una mala experiencia, difícilmente volverá a consumir el producto e incluso hará mala propaganda de él.

En las campañas políticas los productos ofertados son los partidos, los candidatos y los proyectos de gobierno. Hay electores que emitirán su voto por un partido político sin importar quienes sean los candidatos; otros electores elegirán en función de la persona del candidato y, finalmente habrá quienes busquen solucionar un determinado problema y votarán por el candidato o partido que se los ofrezca. 

Para influir en la decisión de un votante y conseguir su voto en favor de determinado candidato, los partidos políticos han de conocer las necesidades de los ciudadanos y qué es lo que les mueve a votar.  Entre la lista de estas razones de elección encontramos simpatías, antipatías, esperanzas, temor, afinidad, lealtad a un partido (voto duro) e incluso  imitación de lo que, se piensa, hará la mayoría como cuando Vicente Fox, durante su campaña presidencial, comenzó a decir “ya ganamos”. El mensaje de algunos otros slogans políticos nos permite ejemplificar lo anterior:

López Obrador: un peligro para México”, campaña presidencial 2006;
Felipe Calderón: Presidente del Empleo”, campaña presidencial 2006;
“El cambio verdadero está en tus manos”, AMLO, campaña presidencial 2012;
Me la voy a Jugar por la seguridad de tu familia” Cuauhtémoc Blanco, Campaña por la presidencia municipal de Cuernavaca 2015.

Detrás de cada una de estas frases, se encuentran equipos de marketing político que investigan las necesidades y el sentir de la población y ofrecen un “candidato a la medida” que satisface esas necesidades. No se trata de un fenómeno nuevo, ya en 1927, E. Bernays en su libro “Propaganda” decía que “el primer cometido del asesor en relaciones públicas consiste en analizar los problemas de su cliente y cerciorarse de que su producto goza de la aceptación del público o existe al menos la posibilidad de lograrla. Es inútil tratar de vender una idea o preparar el terreno para un producto falto de la necesaria solidez”, de ahí la importancia, que en toda campaña política tienen, las encuestas de opinión o intención de voto en las que se mide la aceptación que en ese momento tiene la imagen del candidato y su partido. El trabajo de las personas  que realizan las campañas se parece, en buena medida, al trabajo del técnico que se encuentra frente a una consola de audio y va calibrando el volumen, los agudos, los graves…, buscando llegar al balance perfecto para hacerlo agradable al oído. Las campañas políticas se reinventan día a día en función de la percepción –favorable o desfavorable– que manifiesta el ciudadano y que queda plasmada en las encuestas antes mencionadas.

Además de un producto adecuado, la teoría del Marketing Mix de las cuatro P´s (Precio, Producto, Plaza y Promoción) de Jerome McCarthy, ampliamente estudiada y difundida por Phillip Kottler, habla de que es necesario un canal de Promoción adecuado que llegue al mercado meta o público objetivo. Aunque ciertamente existe una segmentación de los electores según zonas geográficas, canales de acceso, etc,; por la amplia penetración social con la que cuentan la Radio y la Televisión ofrecen la posibilidad de llegar a públicos masivos de todos los estratos sociales de un país  y eso motiva que los partidos políticos prefieran estos canales de comunicación, por encima de otros.

Con la llegada de Internet, no podemos dejar de lado, la amplia cobertura que pueden llegar a tener, en una campaña política, los medios electrónicos los cuales han probado ser capaces de colocar a un candidato en la Casa Blanca tal como sucedió con  Barack Obama en 2008 en una campaña manejada principalmente desde Redes Sociales.

Hoy en día la mayoría de los votantes no tienen acceso directo a los candidatos y terminan “conociendo” la imagen que transmiten los medios de comunicación que ha sido construida por publicistas y mercadólogos políticos. El tiempo reducido de las campañas, la pluralidad de candidatos y partidos así como la inmediatez con la que pueden reaccionar los ciudadanos y las limitaciones mismas de los canales mediáticos, obligan a que todas las imágenes y mensajes de las campañas políticas sean cuidadosamente seleccionados,  estudiados y trabajados para generar empatía con los ciudadanos.  

 Sigue siendo actual lo que decía Bernays en el libro anteriormente citado “hoy en día, los sucesores de los soberanos, los líderes que alcanzan el poder en virtud de su posición o habilidad, (…) tienen que lograr la aprobación de las masas, por lo que recurren a la propaganda, una herramienta que resulta cada vez más poderosa cuando se trata de lograr esa aprobación. Por lo tanto, la propaganda ha llegado para quedarse”.


rogeliovega@gmail.com

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