Armas
de fuego, corrupción, crímenes de guerra, delincuencia financiera, delincuencia
informática, delincuencia organizada, delitos contra el medio ambiente, delitos
contra menores, delitos farmacológicos, drogas, integridad en el deporte,
investigaciones sobre prófugos, obras de arte, piratería marítima, terrorismo,
robo de vehículos, trata de personas, tráfico de productos ilícitos son temas
relacionados con las mafias internacionales que investiga la policía
internacional (Interpol).
Aunque
no se identifican necesariamente con una única organización, entre las
principales mafias conocidas internacionalmente encontramos las siguientes: los
cárteles mexicanos de la droga; la mafia japonesa YAKUSA; la mafia china; la
mafia rusa y la mafia italiana. En algunas zonas los tipos de especialización
de las mafias son más característicos, así en América, por ejemplo, existe
tráfico principalmente de drogas (cocaína); en Europa de drogas y personas, en la
India y China de drogas (Heroína) siendo este último país conocido también como
fuente de productos falsificados. Estas
mafias, al contar con grandes cantidades de dinero, son capaces de corromper
gobiernos y autoridades; ser poseedoras de armamento y disponer de servicios de
inteligencia especializados lo cual les otorga un poderío militar equiparable
al de algunos países.
El
funcionamiento de las asociaciones mafiosas internacionales requiere, además
del mercado o cercanía con él, algunas condiciones externas que faciliten su
operación, entre otras, la facilidad de corruptibilidad del sistema policial.
México resulta factible y apropiado como base de operaciones tanto por su
ubicación como por su estructura policial y guberrnamental. Según el informe de
la Interpol, “Organized Counter-Crime Information Sharing System” (ROCCISS),
México se ha convertido en lugar de operaciones de al menos 18 organizaciones
del crimen internacional, que operan principalmente en la Ciudad de México,
Baja California y Cancún.
Las
asociaciones delictivas, al igual que las empresas en el mundo comercial,
cuando desean abrir nuevos mercados, aprovechar canales de distribución o
conseguir insumos que no son de su área de especialización requieren alianzas
con socios estratégicos que les permitan operar eficientemente. Quienes tienen
mayor conocimiento, contactos o rutas establecidas para acceder u operar en un
mercado, resultan especialmente atractivos como socios estratégicos.
Al
compartir una frontera de más de tres mil kilómetros con los Estados
Unidos, uno de los mercados más grandes
del mundo, México está colocado en un lugar estratégico para el acceso de
mercancías hacia ese país. Durante décadas, la delincuencia organizada mexicana
ha logrado establecer rutas ilegales de acceso a territorio norteamericano que
permiten el tráfico de drogas, personas, armas, etc.
El
“Informe mundial sobre las drogas 2015”
emitido por la Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito
indica que América del Norte, el centro y occidente de Europa y Australia
siguen teniendo un alto consumo de cocaína. Aunque la mayor parte de las drogas que
ingresan a territorio norteamericano
provienen de Colombia, Perú y Bolivia, según el Informe sobre la Estrategia
Internacional de Control de Narcóticos[1] (INCSR)
del Departamento de Estado de los Estados Unidos, México sigue siendo un
importante país de tránsito fuente de drogas ilícitas destinadas a los Estados
Unidos. Las mafias sudamericanas que quieren introducir sus mercancías a los
Estados Unidos, tienen necesidad de asociarse con las mafias mexicanas que son
las que tienen conocimiento y manejo de la zona fronteriza.
La
asociación entre mafias internacionales no se lleva a cabo únicamente para la
distribución de los productos que ofrece una asociación delictiva en terrenos
de otra sino que también se realiza entre agrupaciones que tienen productos
complementarios, tal es el caso de los cárteles de la droga mexicanos y los
vendedores de armas en los Estados Unidos.
Según
el ranking 2014 del “Stockholm
International Peace Research Institute” (SIPRI) Estados Unidos es el
principal productor y distribuidor de armas en el mundo, seguido por Rusia.[2] El
informe “Células delictivas con presencia en el país” elaborado por la
Procuraduría General de la República (PGR) con fecha 25 de marzo de 2013 recoge
que en México operan 88 organizaciones criminales vinculadas con el
narcotráfico, lo cual genera una alta demanda de armas que, al estar prohibidas
en México requieren de proveedores ilegales.
Según
datos de la “Washington
Office on Latin America” (WOLA), institución para la defensa de los
derechos humanos en América Latina, “los carteles mexicanos de la droga
obtienen la mayoría de sus armas de Estados Unidos. El setenta por ciento de
las armas recuperadas en México e investigadas entre 2007 y 2011 provinieron de
Estados Unidos”[3].
Animal
Político publicó que la PGR ha
reconocido que de cada 10 armas decomisadas al crimen organizado, entre 8 y 9
provienen de Estados Unidos[4]. Al
menos hay 10 mil establecimientos dedicados a la venta de armas en las ciudades
fronterizas del sur de los Estados Unidos.
En el país de las libertades cualquier persona
que cuente con más de 21 años de edad puede adquirir un arma de fuego, incluso
de alto calibre, con apenas unos cuantos requisitos. Esto hace que los traficantes
-que sirven de intermediarios entre el vendedor norteamericano y los
cárteles mexicanos-, puedan adquirir fácilmente armas en ese país para
venderlas en México. El problema
no es únicamente para México, en Estados Unidos, con cierta regularidad
aparecen noticias de personas que, con un arma, abren fuego a grupos de
personas en lugares públicos. Anualmente se registran 30 mil casos de muertes
ocasionadas por armas de fuego según dijo el Presidente Obama a principios de
enero de 2016 cuando anunció medidas tales como la revisión de antecedentes
criminales para regular, de alguna manera, el comercio de armas de fuego en
Internet, ferias o tiendas establecidas. El tema en los Estados Unidos es
polémico debido a que aquellos que están a favor de la venta de armas
argumentan la segunda enmienda constitucional la cual salvaguarda el derecho de
cualquier ciudadano para poseer armas.
El armamento adquirido en los Estados Unidos es
introducido en México ordinariamente en pequeñas cantidades cada vez: algunas
cruzarán por los puentes internacionales ocultas en automóviles, llantas de
refacción o revueltas con otros productos; otras lo harán por rutas clandestinas,
como túneles o brechas, distribuidas a lo largo de la frontera. Una vez dentro
del país las armas siguen diversas rutas, casi siempre coincidentes con las
distintas mafias de cárteles mexicanos: una ruta en la costa del Pacifico, otra
en la costa del Golfo y, otras más, por el centro del país y los estados de
Guerrero y Michoacán. El hecho de que se trate de pequeñas cantidades no
significa que sean pocas las armas que se introducen al país cada año, se trata
de un negocio estimado en 127 millones de dólares anuales de acuerdo con
el análisis conjunto elaborado por la Universidad de San Diego, California,
EE.UU., y el Instituto
Igarapé de Brasil[5].
La operación también
resultó cuestionada debido a que no obstante que se tenían pruebas de que los
mismos compradores adquirían el mismo tipo de armas a los mismos proveedores no
había detenidos. Hubo que esperar a que las personas asesinadas con esas armas
fueran oficiales norteamericanos para que el proyecto fuera detenido.
Más allá del juicio
sobre si el gobierno mexicano estaba enterado o no de estas operaciones el
cuestionamiento es qué pasa en un país en el que, según una investigación del Centro
de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP)
de la Cámara de Diputados hay 15 millones de armas en manos de la delincuencia,[7]
siendo el Distrito Federal, Guerrero, Morelos,
Estado de México, Chihuahua, Nuevo León y Sinaloa los lugares donde más delitos
con arma de fuego se cometen.
Como
puede verse los grupos delincuenciales internacionales se asocian unos con
otros para operar y obtener ganancias. La frontera mexicana con Estados Unidos
es un lugar estratégico para la operación de grandes mafias que controlan el acceso
y la distribución de todo tipo de mercancías ilegales. México sirve de canal de
acceso de la droga y Estados Unidos facilita el armamento necesario para la
operación de los cárteles.
[1]
http://www.state.gov/j/inl/rls/nrcrpt/2015/
[2]http://www.sipri.org/research/armaments/production/recent-trends-in-arms-industry/ap-images/Share%20of%20arms%20sales%20of%20companies%20in%20the%20SIPRI%20Top%20100%20for%202012-%20by%20country.png
[3]http://www.wola.org/es/comentario/cuatro_hechos_sobre_la_legislacion_de_armas_y_la_violencia_de_los_carteles_en_mexico
[6]http://www.publicintegrity.org/2011/03/03/2095/atf-let-hundreds-us-weapons-fall-hands-suspected-mexican-gunrunners
[7] http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/en-mexico-circulan-suficientes-armas-para-de-cada-hombres.html

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