2/08/2015

Lecciones de Cine: de WikiLeaks a Charlie Hebdo


El pasado 7 de enero, la capital francesa se convirtió en el ojo del huracán mediático tras el atentado terrorista del que fue objeto el semanario Charlie Hebdo tras la publicación de varias viñetas en las que apareció el profeta Mahoma y que resultaron ofensivas para algunos seguidores de la religión musulmana.  Más allá del juicio que pudiera hacerse sobre los fundamentalismos y la reacción desproporcionada que tuvieron al ocasionar la muerte de doce personas, es interesante abordar el tema de la libertad de expresión.  Para algunos este derecho pareciera ser ilimitado, para otros ese derecho fundamental debería tener límites frete a otros derechos como el derecho de las personas a ser respetadas en sus creencias religiosas.

El tema es recurrente y ha sido también ocasión de análisis en el cine con anterioridad. La película “El Quinto Poder” (The Fifth State), con guion de Josh Singer y dirección de Bill Condon estrenada en Estados Unidos el 11 de octubre de 2013 muestra un dilema que frecuentemente se presenta a los profesionales de la información sobre el derecho a informar no importando las consecuencias, la necesidad de hacerlo y el respeto a la vida íntima de las personas.

La película presenta la historia, basada en hechos reales, de Julian Assange fundador de WikiLeaks, quien en julio de 2010 filtró en su conocida red miles de documentos clasificados que contenían información hasta ese momento desconocida. El guion deja ver la personalidad del protagonista (quien es interpretado por Benedict Cumberbatch), un joven que desde temprana edad se ha dedicado al activismo y la informática. En un momento de su vida se encuentra con Daniel Brühl (interpretado por Daniel Domscheit-Berg) otro experto informático. Ambos deciden trabajar juntos en el proyecto WikiLeaks cuya finalidad es hacer del dominio público información que algunos personajes han mantenido oculta en propio beneficio. La historia se va complicando conforme van conociendo información con la que cuentan los departamentos de defensa de varios países y la forma como han sido tomadas algunas decisiones de seguridad nacional incluyendo nombre y apellidos de mucha gente.

El dilema del que hemos hablado se presenta en algún momento del filme: por un lado tenemos la visión de Julian Assange quien ve la oportunidad de desnudar la corrupción de muchos políticos y empresarios y por otro lado la visión de Daniel Brühl sobre las consecuencias que podrían tener las reacciones de los lectores que saliéndose de control, como fue el caso de los terroristas en París recientemente, podrían ocasionar daños en gente inocente o generar inestabilidad social. El resto de la película es historia.

Volver a ver la película “El Quinto Poder”  teniendo delante los tristes acontecimientos ocurridos en Francia es ocasión para reflexionar una vez más en el importante tema de los límites a la libertad de expresión y la responsabilidad social de comunicadores y periodistas.

Si ya viste la película compartenos tu opinión.

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